jueves, 1 de abril de 2010

Sábado 31 de enero de 2009.

Mundiplejidad.
Hoy estaba caminando con mi mamá por la calle y tuve una ausencia. Si, de repente, por unos minutos me transporte de donde estaba a un pensamiento muy interior que me estaba dando vuelta por la cabeza, y me vi a mi misma viviendo un momento que ya había vivido. Mi vieja se asustó mucho, me dice: "¿hija estás bien? Me asustaste." No era para menos. Cuando seguimos caminando me dijo que estaba en cuerpo pero no alma, que la ausencia se vislumbraba por mis ojos y se proyectaba por mi piel, que estaba pero no estaba. El relato fue rematado con un: "tendrías que ver un médico". Un psiquiatra fue el único médico que se me cruzó por la cabeza en ese instante.
Habitualmente tengo ese tipo de viajes, mi mente sufre del síndrome de asociación libre, sí, leyeron bien, esa tecnica que se usa en la publicidad contemporánea a mi me atormenta de vez en cuando. Me hablan de relaciones amorosas, y yo por ahi estoy viajando y recorriendo la novela mexicana que veo a la tarde, o la que inventé yo, de estilo "culebrón" y en la que obvio, soy Thalia. Y es absolutamente tortuoso porque tengo que pretender con mi mejor cara de Mona Lisa que escuché toda la historia y que me preocupa cuando en realidad !estoy pensando que Carlos Gabriel es en realidad el hijo de la criada que en realidad era mi tia abuela, pero al final eramos hermanos por parte de padre! Igual ojo, amigos y amigas, cuando lean esto, no me pasa siempre, casi siempre los escucho.
Pero hoy fue distinto. Hoy y desde hace un tiempo ya. Mi perturbada cabeza entró en una nebulosa de la que dificilmente salga, al menos por un tiempo largo ( o unas cuantas clases de sabiduría zen): la MUNDIPLEJIDAD.
Ustedes se preguntarán: ¿De qué catzo habla esta mina? No desespereis, amigos, todos vivimos ahi y la conocemos bien. A medida que fui creciendo, las relaciones se volvieron cada vez más complejas. Cuando era chica (unos pocos meses atràs) pensaba que nada era imposible, de hecho, hoy las barreras y el límite de mi mundo estàn bastante lejos, pero; en lo que respecta a las relaciones humanas, veo que lo posible, no tiene mucho que ver. No se trata de posibles o imposibles, no se trata de conseguir una amistad, seducir a un hombre o conocer al amor de tu vida, no se trata de vos. Se trata de los dos. Y el abanico de posibilidades y combinaciones que antes estaban al alcance de tu mano, la capacidad de romper barreras, se reducen a que enfrente, hay otro. Otro que siente, que rie, que llora, que ama, que envidia, que sufre, que vive. Y ahi entramos en la mundiplejidad.
Hay tantos seres humanos como estrellas en el mundo quizás, y el imaginar que con cada uno que te vayas a cruzar es una sensación, una manera distinta, por un lado me encanta, pero por otro lado me satura. Te digo a vos Dios, siempre me pregunto, ¿por qué mierda no incluiste el manual de instrucciones cuando creaste al hombre?
El hombre. Puff. Tema de Larousse ilustrado definitivamente. Porque se puede prescindir de los amigos, de última te compras un perro, o un amigo imaginario, pero no se puede, ni por casualidad, NO ENAMORARSE. Porque sale solo, es como la alergia ( y en esto los alergicos me van a entender) que llega y te dura más que un gobierno peronista, es fastidiosa como un grano en el culo, te pone los ojos hinchados y te saca lágrimas de nada, y te rodea de una nebulosa (y acá a la mierda con los eufemismos) de mocos, que en este caso es una cursi y pegajosa sensación amorosa, que no te deja ni pensar, ni dormir, ni comer, ni sentirle el gusto a la comida!
En este ámbito la mundiplejidad toma su forma más cruel y sangrienta, porque SIEMPRE se sale sufriendo. No existe nada más complejo y arenoso que el amor, y el no correspondido, peor. Tampoco acá intervienen las culpas, a veces las relaciones no funcionan por que no hay "química" (cosa que nunca voy a entender porque soy artista) o por que no "había piel" o porque siemplemente al señorito no le calentabas. Punto y aparte.
Lo complejo del tema es que ya nada está a tu alcance, perdés el total control y quedas a merced del otro. No importa lo que hagas o lo que no hagas, es imposible saber cuál es la pequeña cosa que va a hacer que el litio de esa persona se fusione con el tuyo y hagan una reacción quimica. Así como también es imposible saber porque tu piel no pegaba con la de esa persona. Es todo tan incierto, tan complejo, tan de mierda!
Ahora bien, por qué me atormenta a mi se preguntarán, ya que la mundiplejidad existe desde el que el Australopitecus cotejaba a su pareja con un hueso de mamut (miren chicas, y después dicen que los hombres de ahora perdieron el romanticismo) y el mejor amigo lo cagó y le robo todas las pieles para venderlas en la calle murillo; la verdad es que yo tampoco sé. Tengo un leve presentimiento, pero no sé bien. Y ya me está fastidiando un poquito. No quiero pensar más en porque me cagó una amigo o porque tal relación no se da como quiero. No quiero devanarme más los sesos sobre qué puedo hacer, porque no hay nada que pueda hacer, no importa cuanto o tanto más te esfuerces, el mundo del otro es tan insondable que hay salidas con las que nunca vas a esperar encontrarte. Y basta.
Mundiplejidad BASTA! sólo una cosa para terminar: Mamá, no me mandes al psicólogo, te prometo que no vuelvo a viajar!

B.

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